09/06/08
08/06/08
29/05/08
26/05/08
20/05/08
09/05/08
15/04/08
13/04/08
BRASIL
Mañana siguiente ingrese a Brasil, llegue a la policía federal y el encargado de sellarme el pasaporte me hablaba a mil y no entendía nada de nada. El era un Motoquero y me mostró su moto. Tuve que esperar mucho en otro lugar, la aduana, para que me atiendan y hacer los papeles. Seguí rumbo norte pero antes pare a cargar gasolina. Había muchos motoqueros y me invitaron a un encuentro que daba en mi ruta. Accedí a ir y seguí a Sao Gabriel, llegando por la tarde. Era genial pues debía acampar de cualquier manera y que mejor que rodeado de los míos. Llegue a las afueras de la ciudad y en una esquina había un toldo donde los organizadores del encuentro te esperaban con café o jugo y sándwich. Uno de ellos me guió al centro de la ciudad donde estaba todo bien organizado. Pase la noche en el encuentro y al siguiente día continué camino. Se me cortó el cable del embrague y ya no tenia otro, así que seguí sin el mismo. Comencé a tener problemas con la gasolina, aquí tiene mucho etanol. Esto me complico el asunto y llego un punto de ese mismo día que la moto ya no andaba. Pare al costado de la ruta para ver que podía hacer pero nada. Ya había perdido el tiempo intentando que me entiendan para activar el nuevo chip del celular sin conseguirlo jaja. Aquí la cuestión telefonica es muy diferente. En fin. Termine acampando al costado de la ruta nuevamente y al siguiente día me levante temprano para solucionar. El etanol, por lo que me contaron después, afloja toda la mugre de tanque y te tapa todo. Esa mañana vi que el tanque izquierdo había consumido su gasolina y el derecho estaba intacto. Saque los filtros y limpie pero nada. Incline la rusa para que pase la gasolina de una tanque a otro y continué. Estaba a unos 30 o 40km de Cruz Alta. Llegue rápido y me metí en la ciudad, debía solucionar la cuestión de mi teléfono o seguiría incomunicado, como hasta ahora jeje. Paro en una gasolinera para cargar combustible y veo que tiene Internet. Ingreso primero a revisar mi correo y después seguir. Cuando alguien toca mi hombro y me habla, por supuesto no le entendí mucho. Era el dueño de la estación preguntándome de donde venia. Mire para afuera y varios rodeaban mi moto. Salí y me saludaron amablemente. Llegamos a entendernos y uno de ellos a quien le vendí un stikers, al mirarlo, me dijo que sabía quien era yo. Que tenía unos amigos que me conocieron en argentina. Les llamó pero no tuvo respuesta. Yo no sabía a quien se refería pues conocí muchos brasileños en las rutas. Ellos me invitaron a quedarme en un bar que estaba a dos cuadras en pleno centro. Cuando me instale en la parte de atrás del bar, inmediatamente comencé a desarmar al carburador. A los diez minutos mis ojos no podían creer lo que veían, estoy en Brasil donde hay como 200 millones de personas. “Las rutas no unen” dicen en la 281 de Puerto Deseado Argentina. Rodrigo cruzo la puerta con los ojos abiertos al máximo y gran sonrisa. Nos dimos un gran abrazo y nos mirábamos sin poder entender esta extraordinaria coincidencia. Detrás de el, Adriano apareció también y luego también Joao a quienes yo conocí en Puerto deseado. Y si, por increíble que parezca, a nosotros los Motoqueros misteriosamente, “las rutas nos unen”, nos unen mucho mas de lo que algunos suponen. (CONTINUARA)
URUGUAY
Seguí adelante hasta entrar en Mendoza y de ahí a Villa Mercedes san Luís, donde llegaría el envío de Moscú. El paquete no había llegado. Me paso a buscar el hermano de Emilio y conocí a su mama. Después llegaron Martín, Javier y el flaco, quienes preparan un viaje a Ushuaia por la ruta cuarenta, en sus motos y con un carro remolque de su invención, bautizado como “Asco 1” Este trío de aventureros me dio una mano increíble. Se volcaron sobre la rusa como si lo hicieran con las suyas. Tenían en su pared una corona nueva, colgada ahí durante más de un ano si mal no recuerdo. La descolgaron, la adaptaron, me la regalaron y la colocaron. Tambien se dieron mana para arreglar la horquilla trasera que estaba suelta a mas no poder con unos diez centímetros de juego para ambos lados. Quedo como nueva. Uno de esos días que estuve con ellos en el taller, Salí a comprar cigarrillos, cuando regrese, habían comprado un farol nuevo y completo y se lo habían colocado a la rusa. Antes alumbraba a dos metros y solo funcionaba la alta jaja. Ahora, la baja alumbraba unos 50 metros y el alta unos 100. Descubrieron mejor el funcionamiento del embrague de mi rusa que nadie. Pues ahí en Mercedes ya me comenzó a fallar otra vez. La dejaron genial, y antiguas predicciones morían en su intento. Al igual que la corona, si no la cambiaba, iba a seguir por lo menos hasta Venezuela. También me soldaron la pata así que ya no necesitaria más de tacos de madera o piedras incomodas para que la Yunker quede bien parada. Desarmaron, cortaron, enderezaron y soldaron, todos los hierros de los estribos y el mataperros que venía chueco y suelto. Este trío de aventureros hizo tantas cosas por mi, al igual que David, el hermano de Emilio, que el solo recodarlo se me hace un nudo en la garganta. Tuve que continuar viaje y me acompañaron hasta las afueras de la ciudad, ellos se encargaran de enviarme el paquete cuando llegue de Moscú hacia donde yo este. Ahora me dirigía hacia la provincia de Santa Fe, mas precisamente a la hermosa ciudad de Rafaela. Ahí, estaban el hombre que vio el mar, Rene, y Horacio, los aventureros de la gran patagonia y el fin del mundo. Cuando yo estaba en Ushuaia revisando mapas para ver lo del envío, pensé en visitarlos en sus propias tierras. Rene varias veces me envió mensajes y llamo, al igual que muchos, para ver como estaba e invitándome a visitarle. Yo siempre le dije que seria imposible pues no estaba en mi ruta jeje. Mientras me comía el mapa adaptaba mi recorrido para verle y llevarle intactos, los lentes que tiempo atrás me regalara. Llegue al centro de Rafaela ya de noche y le llame. Se puso contento por la llamada y yo le pregunte como andaba todo por su ciudad. El dijo que bien pensando que yo estaba lejos. Cuando pregunto donde yo estaba y le respondí, no podía creerlo jaja. Vino en cinco minutos. Fuimos a su casa y tuve el placer de conocer a su esposa. Le dije que tenia un regalo para el y saque sus antiguas gafas, llenas de polvo pero intactas. Conocí a su familia y amigos y la pasamos genial, quedándome cinco días. Me brindaron tantas cosas y tantos regalos que la lista es larguísima. Pero especialmente gracias Rene por la bandera argentina firmada con tan buenos deseos y las costuras y la chaparrera y etc. Etc. Etc jaja. y gracias Horacio por tus obsequios y todo tu apoyo, espero verlos por Ecuador algún día. Gracias Majo por la cena y el perfume de Antonio Banderas, ahora ando lleno de polvo pero huelo a la moda jaja. Argentina venía hace unos días con cortes de rutas en todo el país, y ya había logrado cruzar muchos. Durante mi estancia en Rafaela se intensificaron y ya no podía quedarme más, así que continué camino para pasar al Uruguay. Solo me faltaba cruzar una última provincia para salir del país sin problemas por mi falta de seguro jeje. Creo haber batido record de safar de controles policiales sin seguro, sin luces direccionales, y mas. Estando en ruta en medio de la Provincia de Entre Ríos, tuve que parar muchas veces al costado de la ruta, porque parece que la Rusa no quiere irse de los lugares donde se siente bien jaja, el barbijo del caso que venia roto, hacia varios miles de km, termino por romperse del todo. Otro corte me paro, pero en este no pude escabullirme para pasar. Me pidieron que esperara quince minutos. Un periodista de radio se me acerco y quería entrevistarme. Mientras lo hacia y en vivo con estudios, le suena el celular. Era una invitación de un oyente para que yo les visite en la ciudad de Villaguay. Como el destino parecía sellado a pasar la noche cerca de ahí, solo me desvié un Km. y medio. Llegue al lugar del contacto y conocí al de la llamada, Tato de la agrupación la Roca. Empanadas, historias y demás, me regalaron una carpa nueva, mas de diez litros de gasolina, y me consiguieron un barbijo para el casco, también le agregaron un par de extensiones a mi encogida chaqueta. Un día antes de irme salgo a recorrer la ciudad. La rusa estaba bien excepto lo del embrague. A la mañana siguiente vienen a despedirme, yo con la moto cargada y lista nos fuimos hasta lo de Tato. Al arrancar comenzó otra vez con las contra explosiones. Perdí potencia y ya no andaba a más de 40kmph. Yo no podía entender como el día anterior estaba bien y ahora de la nada y listo no podía irme. Me llevaron a un taller y descubrieron que era un condensador. Consiguieron un par de automóvil y se lo colocaron. Santo remedio. Seguí viaje e ingrese al Uruguay. Pensaba estar en Brasil ese mismo día, pero quería pasar por la casa de la mama de unos Motoqueros, que conocí en la costa tiempo atrás en su luna de miel. Yo les había prometido visitarles en Buenos Aires al igual que muchos pero no fue posible. Llegue a Tacuarembo, en medio del País, a la plaza principal. Reviso la dirección y busco la calle. Cuando encuentro la calle busco el papel para ver de nuevo el numero de la casa y, lo había perdido. Conduzco sin tener idea de a que altura seria. Paro en cualquier lugar a buscar de nuevo el dichoso papelito y mientras lo hacia, sale una chica de la casa que estaba a mi lado. Le pregunto si por casualidad conocía a… y si, otra casualidad para la agenda, esa era la casa.
13/03/08
LA RUTA 40
11/02/08
USHUAIA, DONDE LA RUSA DIJO "BASTA"
Luego de unos poderosos mates tibios emprendí la vuelta. Llegue rápido al centro y me fui a un ciber, estaba lleno y me quede charlando con Emilio quien ahí trabajaba, después un contacto del blog me paso a ver en media hora. Al siguiente día salgo a recorrer la pequeñísima ciudad. Estaba en un semáforo y cuando da verde, arranco. Luego de meter segunda, un sonido terrorífico a metal destrozado, rompió el silencio. La rusa dijo basta, y ahí, en medio del tráfico, quedo trabada. Llevamos la moto al taller de mi contacto y luego de ver que nada se podía hacer desde “afuera” decidimos abrir. Una vez abierto el motor, vi como la horquilla de la selectora estaba partida junto a un engranaje roto. En ese momento recordé el ofrecimiento de los Motoratones, “llévate lo que quieras”. Luego de sopesar las alternativas para saber si los repuestos de la caja servirían, decidí viajar los mas o menos 1300km hasta Caleta Olivia. Una camioneta salía para aquellos lados a la mañana siguiente, así que apronte la bolsa de dormir, el casco, los guantes y los repuestos rotos. Aprovechando esta camioneta “no” gastaría el dinero que “no” tenia para ese viaje jeje. Mi contacto iría a unos doscientos Km. de Caleta a un encuentro y ahí nos veríamos para llevarle los repuestos. Se los entregaría y yo volvería a dedo. De esa manera ganábamos tiempo. Los dos chicos que llevaban el vehiculo levantaron a otro que estaba en el mismo hostal que ellos. Éramos cuatro así que el viaje no seria aburrido. En cuanto me subí a la camioneta e hicimos un par de Km. comenzó a bajarme la presión. Mareado y entupido me percate de cuanto hacia que no estaba en un vehiculo cerrado y en movimiento. Llegamos a la frontera y nos dispusimos para hacer los papeles. Después de un rato nos dicen que podíamos irnos, excepto el chico del hostal. Nos miramos extrañados y por consenso decidimos esperar un poco a ver que ocurría, después de todo, íbamos en el mismo barco. Un militar de frontera salio y pidió requisar el vehiculo. Trajo un perro y reviso hasta el último rincón, mientras otro gendarme nos pidió los papeles nuevamente. Salieron tres gendarmes más y nos separaron incomunicándonos. Varias horas después llegaron personas de civil con armas en la cintura, nos leyeron una orden judicial para requisarnos, y de nuevo al vehiculo. También la orden venia con incautación del dinero en efectivo que lleváramos encima. Más y más horas, nos comimos el garrón del siglo. Mejor evitar detalles pero, baste decir que nos querían hacer cómplices del chico del hostal, a quien se llevaron preso, en robo y dinero falso. En un momento saque un stikers de Sudamérica en moto y se lo pegue al policía al lado de su cara en un mueble. Le dije que visite el Blog si quería saber algo de mi jaja. En fin. Nos largaron a los tres después de la típica requisa y fotos para el prontuario jajajajaja. Pensar que me he sacado tantas fotos por este viaje y me han sacado tantas que nunca imaginé que iba a posar como un delincuente. Cuando salimos se me acerco uno de los jefes a pedirme disculpas. Vimos que había una fuga de aceite bastante grande debajo del vehiculo. Decidimos los tres volver a la ciudad de Río Grande y dormir hasta el día siguiente en el auto hasta arreglar. A media mañana ya estaba todo listo y de nuevo a la frontera. Cuando llegamos ya todos nos conocían jeje. Apenas bajamos del vehiculo se acerco un mochilero pidiendo que le lleváramos. Los tres nos miramos y le miramos. Le dijimos que si. Una vez arriba nos reíamos con el mochilero, quien no entendía nada, al preguntarle si tenía antecedentes. Llegue a Caleta Olivia pasada la media noche. El taller estaba cerrado pero adentro estaban los chicos trabajando. Ya tenía los repuestos, los cuales no coincidían exactamente pero debía llevarlos a mi contacto a otra región, distante unos 200km de ahí, a un motoencuentro. Me regalaron un pasaje en bus y ahí me fui. Cuando llegue vi a mi contacto y quedamos en que a la mañana siguiente se los llevaría. Al otro día no apareció. Llame a su celular y no paso nada. Fernando, un Motoratón, envió a su esposa en bus a Caleta y me llevo en su moto pistara a toda velocidad. Mañana siguiente me llevo en la pistera hasta la salida de la ciudad, me ofreció dinero para irme en bus pero yo no podía aceptar tanto. Estuve unas tres horas parado haciendo dedo, intentando que el viento no me tire. Cientos de vehículos pasaban hasta que uno paro. Yo debía volver a Ushuaia unos 1300km. Me llevo Hasta San Julián, donde seguí haciendo dedo hasta que se hizo la noche. Me metí dentro de la bolsa de dormir detrás de la estación bajo un inmenso cielo estrellado, y un frío que no me dejo dormir en casi toda la noche. Al otro día de nuevo, cientos de vehículos hasta que uno paro. Era un señor como de 70 y pico de edad. Mucho mas flaco que yo y fumaba el doble que yo, imagínense jajaja. Sus lentes eran gruesos y conducía rapidísimo. Era un peligro al volante jajaja. Llegamos a fronteras y yo le ayudaba a completar sus papeles porque el no veía bien. En la frontera chilena bajamos en medio de un viento fuertísimo. A mi casi me tira al piso al bajar del vehiculo. Al el lo tiro y cayo a un gran charco de agua que había de su lado. Lo tomo con humor y seguimos adelante. Llegamos ya tarde a Río Grande, me dejo en la ciudad y camine hasta salir de ella. El viento era terrible y difícil mantenerse en pie. La noche ya era casi una realidad y ya no pasaban vehículos, el frío imagínense. No había ningún reparo y ya era preocupante jeje. Recordé a Guillermo y le llame por mi celular, no se escuchaba nada por las ráfagas de viento, alcance a decir que estaba a las afueras del sur de la ciudad. Vino en diez minutos. Luego de contarle un resumen de los hechos me dijo que podía quedarme en su casa hasta el siguiente día o me embarcaba en una pequeña camioneta hasta Ushuaia para ganar tiempo en reparar la rusa. Decidí embarcar y visitarle a la vuelta. Llegue a Ushuaia pasada la media noche. Mi contacto no estaba así que le deje los repuestos a su esposa. Me fui a buscar reparo en una de las ciudades mas frías del mundo jaja. En Ushuaia no hay un maldito reparo. La ciudad esta preparada para que nadie viva en las calles, así nadie muere congelado. Yo podría haberme ido a los bomberos o a la policía u hospital. Pero no. No se trataba de eso. Encontré una caseta abierta pero con techo de parada de bus. Ahí me tire con mi bolsa de dormir. Como a las dos y media recién logro dormirme y a las tres me despiertan dos policías. Luego de tener que mostrar papeles y explicar la no corta historia de cómo llegue yo ahí, me pidieron que me vaya pues estaba prohibido ptrrr. Mientras caminaba muerto de frío a las tres de la mañana, sin dinero, sin mi moto, con hambre y pocos cigarrillos, mi humor empezó a cambiar jajaja. Los días pasaron y entre que el contacto armo el motor y tuvo que desarmarlo nuevamente por trabársele la caja, perdió un rodamiento, no comprendía el funcionamiento de esta caja, dejo fugas en la tapa del cilindro, filtración de la bomba de agua en los discos de embrague, etc. Estaba yo, como a las doce y media de la noche, intentando dormir en el frío al costado de la bahía bajo unos arbustos. Miraba a lo lejos la gigante bandera argentina, la misma que mi amigo Emilio me había contado, cuando sonó mi celular. Era Emilio quien me pedía que vaya a la casa de su hermana para quedarme con ellos. Pase con ellos increíblemente, una ambiente de hogar excepcional. Vicente me armo y soldó una parrilla para sujetar las alforjas, Su esposa Claudia me cosió y lavo la ropa, regalaron muchas cosas. Costo dejarlos y emprender la vuelta.
08/02/08
USHUAIA, FIN DEL MUNDO
04/02/08
PATAGONIA, VIENTOS LEGENDARIOS
Debía seguir al fin del mundo, y para hacerlo, tome unos 200km de ripio hasta un poco antes de San Julián. En ese pequeño trayecto vi cadáveres de animales, atados en alambrados de forma espantosa para espantar a los otros. A partir de ahí, los legendarios vientos patagónicos hicieron presencia. Ráfagas de todo tipo, constantes, entrecortadas, de arriba y de abajo, siempre del oeste. Imposible conducir derecho. La moto va inclinada de tal manea que si una ráfaga se corta de repente te pegas el palazo. En los peores tramos, el viento te lleva de un carril a otro sin que puedas hace nada, mas que intentar cortar el viento y volver por un rato a tu carril. Es impresionante como te bambolea de un lado a otro, peor cuando te lleva al carril contrario y vienen camiones de frente. Si se intentara parar sobre la banquina es caída segura. Luchar contra estos vientos fue chévere. Llegue al Estrecho de Magallanes para cruzar en barco a la isla de tierra del fuego, isla grande, pelada, con mucho ripio y mucho viento. Cuando estaba en la orilla del estrecho, miraba del otro lado y sabía que ese era el fin. El barco llego y con la rusa por momentos nos creímos navegantes. Cruzamos en 25 minutos. Al lado del barco iban toninas. Una vez en la orilla, el barco soltó sus grandes rampas de metal. El sonido del metal al bajar lentamente, era como abrir una pesada jaula. La rusa encendida y lista para hacer el tramo final. Atrás quedaba el continente, lejano.
RUTA 281, PUERTO DESEADO
A la siguiente semana se venia el encuentro de Puerto Deseado, a unos 200km del lugar. Decidí partir hacia allí. El primer día se me quemo el foco trasero. Al siguiente el delantero. No había como conseguir en ningún lado así que así nomás andaba, a ciegas jeje. La policía me paro varias veces, en el pequeño centro cada 200 metros. Creo fue el viernes a la noche, salimos todos, muchas motos de la reunión en un bar. Al llegar a una esquina, la policía me señaló para que pare, pero continué junto con todo el grupo hacia delante. 200 metros más allá otro control. Para resumir, después vino un policía a decir que los jefes querían secuestrarme la moto por mis “infracciones”. Ahí nomás me fui al camping donde era el encuentro y desarme campamento. Salí a la ruta en total oscuridad y acampe al lado de la base militar en zona prohibida jeje. Al siguiente día volví y la agrupación 281 estaba preocupada. Resultado, la policía me pidió disculpas públicamente en medio del encuentro a través del micrófono. Los chicos de la 281 se portaron genial y su Motoencuentro, el más austral del mundo hasta el momento, es para no perderse. Antes de irme me regalaron un pañuelo firmado por todos y también consiguieron los focos que necesitaba. En puerto deseado tuve la oportunidad de conocer de cerca a los simpáticos pingüinos y muchas aves viviendo en los acantilados. Volví a ver a Conie quien llego de Baires y en este encuentro conocí a tres brasileros, Rodrigo, Adriano y Joao. Con ellos compartimos cortos pero buenos momentos, también embarcamos juntos en una de las dos lanchas y participamos de la entrevista que nos realizaron para TV. y también nos entregaron el recuerdo con las palabras “Las rutas nos unen” de la agrupación 281. Visite una base militar y me regalaron una espectacular cuchilla.
MOTORATONES, CALETA OLIVIA
Tomo la palabra una vez mas, y este teclado configurado en otro idioma me esta volviendo loco jeje. Es larga la serie de aventuras que me ha tocado en los espectaculares caminos de nuestra Sudamérica, pero finalmente puedo retomar la historia, luego de que se me dañara el dispositivo donde tenia todo contado brrr. En fin. Logre escapar del frenesí comercial causado por la temporada turística en la costa atlántica, para dirigirme hacia la tierra de los vientos. Ya en ruta, conduciendo por esos caminos que parecen infinitos, los vientos no aparecían por ningún lado. Me preguntaba si era verdad todas las cosas me habían contado, pues no veía piedras ni vacas volando. En cada pueblo que pasaba me contaban que, en el siguiente, comenzaban las fuertes ráfagas. En una estación de servicio se me acerca un niño pequeño y me hace preguntas, después el padre. Saludó y se fue. En la ruta vi que venia detrás mío un buen tiempo hasta llegar a otra gasolinera. Cuando nos encontramos de nuevo me pregunto si estaría un rato más ahí. En ese momento sale de la estación un Motoquero que venia del norte del país y se dirigía hacia su base militar en el sur. Charlamos un rato y tomamos mate cuando de pronto llega el señor del auto con muchísimas empanadas calientes y una gaseosa grande y helada. Con el Motoquero militar decidimos acampar en el lugar pues ya caía la noche. Al siguiente día mi batería estaba muerta. Hicimos un puente con su moto y el se fue. Yo seguí hasta llegar al siguiente pueblo y buscar una batería o alguien con un tester. Encontré a uno que me guió a otro y este otro lo único en que insistía era en venderme una batería a u precio exorbitante. Me fui a otro lugar y la conseguí a mitad de precio, a demás de eso, el dueño del lugar me la rebajo aun más y me obsequio un foco para el farol delantero. Así sucesivamente hasta que llegue a Comodoro Rivadavia, el mejor candidato hasta el momento para los vientos. En sus costas golpeaban olas que se levantaban unos cuantos metros salpicándote hasta las pestañas. Disfrute esto durante un rato y me fui a incursionar en los alredores para buscar un ciber. En los que encontré no pude conectarme, así que me fui a las pequeñas montanas de por ahí para acampar. Encontré un lugar escondido donde había cosas y chatarras tiradas. También lo que parecía ser un cajero automático desarmado mmm. Mientras conducía por donde no tenia que hacerlo se me salio la cadena, ya era tarde así que ahí mismo acampe. En el mismo lugar había una cadena de moto, oxidada y dura, he ahí la foto jeje. Mientras esa cadena, muerta y abandonada, veía con envidia como la mía volvió a su lugar, yo la miraba pensando en cuan feo se había convertido su destino, y en cual feo se veía el del mío. A mas de estirada, recontra gastada, faltándole muchos rodamientos y a punto de cortarse. Seguí al sur y unos cuantos Km. mas allá, me paran en un control policial. Al querer seguir, la rusa se queda sin registro. Pensé que podía ser el cable del embrague así que lo cambie, sin resultados. Empujando para lograr seguir, conduje hasta Caleta Olivia, a unos 70km. Llegue hasta el centro buscando el taller de los Motoratones. Un Motoquero que pasaba por ahí me guió hasta el lugar, donde inmediatamente se pusieron a la obra, colocando unos suplementos al principio y al final del cable de embrague. Esa tarde tomamos muchos mates y me adelantaron las novedades de su inminente motoencuentro. Uno de los chicos miraba la moto con otros ojos. Todos miran mi moto como si viniera de otro planeta, o mas bien de otro universo jaja, pero el no. Me dijo que le acompañara detrás del taller, ahí, pude ver a una IZH antigua, abandonada hace mucho tiempo. Me dijeron que podía sacar lo que necesitara o que me la llevara entera jaja. Hasta este punto del viaje tenia la cadena a punto de morir y la corona trasera como estrella ninja, bastaba tocar una de sus puntas con descuido y te robaba una gotita de sangre. También tenía el problema de que se saltaba la segunda. Cuando me hicieron el ofrecimiento no lo podía creer, pues no me estaban vendiendo nada, sino que me estaban obsequiándolo todo. Lamentablemente la corona no coincidía y tampoco se podía adaptar. La cadena no la tenia y los faros tampoco. Recordar que vengo cruzando casi todo Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay y ahora Brasil, sin luces direccionales jajaja. Me llevaron a buscar cadena pero no encontramos, no había en la ciudad, no había en ningún lado. Comenzaron a hacer memoria y de tanto pensar se acordaron. La sacaron y estaba como nueva, hasta lubricada!!! La pusimos al lado de la mía y le faltaba unos veinte centímetros. Íbamos a unirle parte de la mía cuando recordé que yo venia cargando con un pedacito de cadena. Cuando la juntamos, solo sobro un eslabón!!! También me regalaron una parrilla que le colocaron el la parte trasera para llevar los bidones de gasolina de reserva. El encuentro de los Motoratones fue genial, hubo de todo, toro mecánico, música en vivo, etc., etc., y hasta un casamiento motoquero, (el cura llego con los pelos parados luego de bajarse de las motos pisteras) El estruendo de los motores al son del festejo de los casados, fue algo espectacular. En el camping me cedieron una casa toda equipada hasta con el refrigerador lleno.
12/01/08
11/01/08
JINETES DEL VIENTO BUENOS AIRES
Seguí viaje hasta Buenos aires junto a Lola, motera colombiana que conocí en el encuentro de Córdoba. Cuando llegamos a Buenos Aires me regaló las alforjas de cuero y mateamos en su casa junto a Conie. El gran Buenos Aires me enredó en sus calles y di muchas vueltas de acá para allá. Cuando llegué llamé inmediatamente a mi hijo Ezequiel para poder vernos. Hace diez años que no le veo, hace recién tres la madre me permitió empezar a comunicarme con él, hace recién uno que me autorizo a verlo. Cuando hable con él se puso, al igual que yo, contento. Estaba solo en su casa y quedamos en que los próximos días nos veríamos. Los próximos días siguieron de incomunicación. Las llamadas no eran contestadas y me decidí a ir directamente a su casa. Cuando llegué las ventanas de la casa estaban cerradas, decidí esperar hasta que aparecieran. Estuve no se cuanto tiempo hasta que apareció un vehículo de la policía. Recién ahí se abrió la puerta de la casa y salió su madre. La policía escucho sus improperios y luego me invito a “abandonar la zona”. El vacio tremendo que esto ha generado en mi existencia es tan grande que casi me lleva a no continuar escribiendo este diario de viaje. Me monte en la rusa y juntos salimos embalados esquivando trafico con furia y velocidad. Sin saber que pensar, sin saber a dónde ir, sin saber qué hacer, di vueltas y los días pasaron, pasaron en confusión y demás. En fin. En buenos Aires se pusieron en contacto con migo los Jinetes del Viento, quienes me recibieron de maravillas y en los cortos tres días que estuve por ahí la pasamos genial. Ellos se iban a un encuentro en Bariloche asique quedamos en vernos a mi segundo paso por baires. Me fui directo a Mar del Plata donde Chiche me esperaba, me invitaron a un asadito para quinientas personas y luego de conocer a muchos motoqueros me fui a recorrer las costas del atlántico. Perdí el pañuelo que me acompaño en mil aventuras desde hace más de quince años. Me quede en la ruta con la batería muerta y la empuje unos cuatro quilómetros hasta el puesto de policía, donde no quisieron convidarme agua pero si pedirme papeles. Las varillas de la arpa cedieron y una tormenta del atlántico terminó por hacer su trabajo. Me inicié en el Ninjutsu con Marcelo Petronca, mi amigo de la niñez, cumpliendo uno de mis sueños. Perdí un poco de dinero quien sabe dónde. Conocí a un campeón argentino de motocross y también a una gran escritora. Entrevistas, encuentros, reparaciones y demás, pasaron en esta dura etapa del viaje. Ha pasado tanto, tanto, desde Buenos aires hasta salir de él, que contar ésta etapa, embebido en esta obnubilación, por el gran vacío de no ver a mi hijo, sería un error.
11/12/07
CONIE FRANCIS
Conie Francis es Periodista y Webmaster del sitio KLK Motores & Rock y Productora Conductora del programa de radio Rutas Argentinas "Aventuras, Motores y Rock". Nos conocimos a través del ciber espacio y me brindó toda su red de contactos y amigos. Ella vive en Buenos Aires, en realidad en todos lados, pues pasa viajando de encuentro en encuentro cubriendo las novedades y sucesos de todo cuanto ocurre. Me enteré que estaba en Córdova y se iba al encuentro de Chile. Nos encontramos y mateamos hasta tarde, hasta decidir re encontrarnos en otro encuentro motoquero en los próximos días. Asado, vino, fotos y más mate, adornaron las tardes cordovesas. Conie se lleva el premio mayor al esfuerzo, empeño, camaradería, amistad y mucho más. Pocos momentos compartidos pero de los verdaderos, de los que más valen. Mi Sudamérica en moto no hubiera sido igual sin Conie. Visitad su Página y no os arrepentiréis.
23/11/07
ARGENTINA
05/11/07
A LAGUNA COLORADA
Una vez en camino, bueno, de camino solo tiene el nombre. Más bien río seco lleno de arena y piedra suelta jeje. Te hundes, te resbalas te tropiezas, te muchas cosas más. Hice 60Km. con todo mi esfuerzo hasta que se me fue la moto de lado, ya era tarde y ahí mismo acampe por esos lados. Elegí mal una huella y fue el peor camino. Llegué a un pueblito llamado San Juan y aproveche a lavar la moto, y mis cabellos jaja. En el lugar una francesa que iba en 4x4 apareció a la tarde y al otro día a las seis menos diez de la mañana, con una taza de café caliente, dos galletas y una manta de regalo. Seguí cruzando otro salar bien lodoso, más o menos 45km hasta cruzar una vía férrea. Esta vía pasaba por un zona elevada, bastante dura pa la rusa. Justo cuando estaba cruzando y con el envión, la parte de abajo me golpea contra el riel. Inmediatamente comienza a salir un espantoso ruido del pistón derecho. Creo que se rompió o descolocó un anillo. Decido continuar, lo hago con el ruido feo, el camino es in transitable. Elijo ir a campo traviesa y me entierro por enésima vez. La temperatura es tenaz y el viento helado. Nuevamente se hace la noche mientras reflexiono si desarmar o seguir así. Asé suficiente masa de pan esa noche porque la leña ya empezaba a escasear por ahí. Sigo y el terreno se hace cada vez peor, más alto, mas calor, mas de todo jaja. La brújula es de gran ayuda y las fotos satelitales que me bajé del google sirven en algo. Acampo, desacampo, paro, sigo. Tengo sal, arena, polvo y cansancio en todos lados. La tiras de las alforjas ceden y los elásticos sujetadores comienzan a romperse. Los paisajes son cada vez más espectaculares y brutales. El aire es saladísimo, peor que en el salar, esto me llama la atención. Mientras respiras esta sal, el sol te sofoca y los vientos te llenan de escalofrío con su poder helado. Llego a otro pueblito y me doy cuenta que erré el camino, estoy lejos, lejos de la laguna. En el lugar se ríen y me aconsejan cortar camino por una zona que debo, según ellos, subir, subir, subir. Me decido por este y lo sigo, después de andar un rato se abre el camino izquierda y derecha. Luego nuevamente y así sucesivamente. He subido hasta las nubes y mucho más allá. Más subes y peor es el camino, menos aire, más vientos, más arena. Con la rusa nos embarcamos en una lucha épica contra las alturas y los elementos. Sudo hasta la última gota de nicotina, la rusa suda gasolina. Hedimos a todo. La mezcla de esfuerzo humano y mecánico genera toda clase de aromas a gasolina, aceites, grasas y cansancio. Por primera vez se enciende el electro ventilador. Grande rusa. Allá vamos y mientras lo hacemos, más fuertes nos hacemos jaja. Luego de cruzar muchos ríos, enredarnos en muchos vientos y rodear varios salares, divisamos a lo lejos Laguna Colorada. Su hermosura valió el esfuerzo. Pare la moto y mientras sacaba fotos, a unos 700 metros se formó el más grande y poderoso torbellino que había visto hasta el momento. Le saque tres fotos mientras me preguntaba si esto estaba pasando. Continué por otro salar hasta que se hizo de noche. El camino era un río de arena y el viento de frente nos frenaba violentamente, veía poco y en cuanto divisé una saliente paré. Siguiente día crucé el valle de Dalí, majestuoso y surrealista hasta el cansancio. Crucé también valles de piedras caprichosas y con forma de casa de duendes. Vi tantas cosas espectaculares y pasé tantos desafíos que no quería que el trayecto difícil se acabe. Llegando a Laguna Verde me caigo nuevamente y esta vez bien fuerte. Me levanto nuevamente, logro levantar a la rusa y llego a un refugio de guarda parques, quienes me miran sorprendidos e invitan a pasar la noche. Siguiente día parto hasta completar los últimos de los aproximadamente 600Km. más difícil que quizá tenga en mi vida. Llego a la frontera con el hermoso Chile y a una ruta perfecta, perfecta. Cuando estoy en Chile me doy cuenta que dejé el casco en el refugio Boliviano. A la vuelta hacia Argentina me introduzco ilegalmente a Bolivia para recuperar mi casquito, paso la noche y al siguiente día le doy la vuelta a la Laguna Verde y cuando estoy saliendo ilegalmente a Chile, me choca finalmente un pequeño torbellino, quien me brindó la última sensación de adrenalina del lugar, y de ahí a la Argentina. En fin, esta fue la aventura en pocas y apresuradas palabras. Hay tanto que podría contar que sería largo ahora, debo seguir viaje. Cuando finalice el recorrido haré una Web completa con lujo de detalles, hasta eso, deleitarse con las fotos.
SALAR DE UYUNI
(Videito a la derecha) Pues al fin amigos logro conectarme, es que quedé hecho estatua de sal y me costó volver a la vida jeje. Este trayecto desde Uyuni hasta Laguna Colorada y de ahí a Laguna Verde es realmente espectacular. Pero comencemos por donde nos quedamos, salí de Oruro luego de estar en la casa del Rafa y su mamá, quienes me trataron de maravillas. Gracias rafa por las gafas para la arena y la chaqueta roja para el frío y el saco azul también. Gracias al vecino de enfrente por el pasamontañas pa el frío y la costura del estuche de la cámara, también por llevarme a comer los exquisitos “trancapechos” (carne apanada con papas fritas, arroz, ensalada de lechuga, tomate y cebolla todo dentro del sándwich!!!. Gracias a Ricarda la mamá del Rafa por el chalequito, la gorra roja, la botella de agua, la comida para el viaje y todo lo demás. Gracias a Ruben y amigazo por las sardinas, paté y demás. Partí de Oruro rumbo a Potosí disfrutando del espectáculo que brindan los inquietos torbellinos. Los hay de todos los tamaños, flacos y de hasta quince pisos de altura que se bambolean de un lado al otro de forma ligera. Gordos y oscuros, amenazantes, que nada envidian a los tornados, se desplazan con furia y lentitud. Ver esto es un privilegio, no se si es por la época del año o siempre están por ahí, como sea, es algo digno de admiración. Acampé en algún lado por ahí, ese algún lado que se destaca por su belleza y soledad, ese algún lado casi fue interrumpido por una gran explosión. La luz trasera estaba prendida desde quien sabe cuando y el faro comenzó a derretirse incendiando la chaqueta roja que me dio el Rafa, grrr., no la había usado ni una vez, todo esto entre medio de los tanques de gasolina de refuerzo. A la mañana me despertaron unos pasos y vociferaciones extrañas, era un hombre que más que hombre parecía un duende. Sus pies y manos estaban curtidos hasta el límite, asemejándose a un animalito salvaje. El me hablaba en aymará y yo solo atinaba a comprender lo que mi cabeza procesaba, ja ja ja. Le convide un cigarrillo y un poco de chulpi. El señalaba a las montañas haciéndome señas para que vaya a comer, o que me iban a comer jajaja, quien sabe. Llegué a Potosí bajo lluvia de piedras heladas y me dispuse a llenar los tanques. Estando en la gasolinera con los tanques al tope, la rusa se inclinó de más y se fue al suelo. Un par de días antes había perdido la tapa de uno de los tanques. O sea que uno iba tapado con plástico no más jejeje, así que al caer la rusa la gasolina de desparramo por todos lados. Superado el inconveniente me fui para acampar en un terreno baldío, al otro día le cambié el zapatito trasero a la rusa. Ya rumbo a Uyuni íbamos saltando, saltando de un lado a otro en un camino que empeora poco a poco hasta convertirse en el peor de los caminos. Los famosos “serruchos” del camino o “calamina” como le dicen en Bolivia, son de la peor cosa. Los hay angostos y profundos, anchos y bajos, con arena, con piedra, etc., etc. Y yo que pensaba que el Cañón del Pato en Perú era cosa seria jajaja. Estos malditos serruchos me esperarían durante los próximos 600km!!! En subida, en bajada, en curva, con viento, con torbellinos, atardeceres, amaneceres, estrellas fugaces y que se yo que más, pero los tendría con migo hasta que se me incrustasen en la conciencia más profunda. Yo creo que pasarán muchos años en los cuales me despertaré por la noche por alguna pesadilla con los malditos serruchos jajajajaja., y la arena. Llegué al pueblo de Uyuni y me fui directo al cementerio de trenes, todos oxidados y al olvido me dieron la bienvenida con recuerdos de lo que alguna vez vivieron. El lugar merecía ser acampado así que ahí me quedé a pasar la noche repasando la lista de compras. Esperé tanto tiempo para estar en el salar que la sola cercanía del mismo me tenía inquieto, ya quería salir a su encuentro pero la noche me detenía. Miraba al horizonte y miraba a la rusa, pensaba en cuanto habíamos logrado y en cuanto más quedaba. Este trayecto sería el más difícil de todo el viaje, si señor. Al alba estaba ya estaba en pie de guerra y listo para el gran día, luego de comprar agua, harina, mucha avena y tabacos, comencé a comerme los próximos veinte Km. hasta Colchani. Una vez ahí, me olvide de conseguir algunos palos para el fuego, ni siquiera paré la moto un instante. Seguí manejando y ya con el salar ante mis ojos aceleré más y más inundándome de él. Solo alcancé a divisar unos turistas en la orilla quienes con pulgares en altos me saludaban sorprendidos. También vi las montañitas de sal acumuladas por el esfuerzo de los trabajadores. Seguí y seguí, no lo podía creer, ya estaba ahí. La rusa creo sentía la misma emoción pues en cuanto pisó la sal se convirtió en la “todopoderosa” jajja. Describir cuan emocionante es, es muy difícil, pero baste decir que zambullirse en la inmensidad más blanca, pura, inmaculada y espectacular es fantástico. Iba cortando horizontes y la orilla se hacia cada vez más lejana. Las múltiples huellas del principio se hacían cada vez más dispersas y a cada Km. nos liberábamos de los caminos. Iba a 90km/ph y la rusa no quería aumentar su velocidad. Cerré los ojos y por primera vez pude experimentar la sensación de conducir a toda madre y sin obstáculos. Conducir con los ojos cerrados es fantástico, una vez que los cierras viene la primera sensación de vértigo, para luego dar lugar a una sensación de flotabilidad y libertas indescriptibles. Es como si tuvieras alas de verdad y te dirigieras a las nubes. En uno de esos ratos de magia sentí un pequeño salto y luego otro más fuerte, estaba ingresando en una parte donde había pequeñas pero durísimas afloraciones salinas. Seguí más allá de mis emociones y paré para acampar. Antes de la armada general saqué el sobre techo de la carpa para hacernos sombra y me tiré al lado a disfrutar del inmenso paisaje. Saqué mi petaca y tabacos y ahí tirados en el gran desierto de sal brindamos. Digo brindamos pues la rusa también brinda jajaja. Ya cuando el sol se escondía y el campamento estaba listo , me doy cuenta que el contacto de la rusa estaba encendido grrr. No se si me olvide por la faena o se corrió al sacar la mochilita del tanque. Cuando me ha pasado esto generalmente al otro día la batería se carga un poco y esta enciende sin problemas, así que me quedé tranquilo, viendo como la luna amanecía en el Este compitiéndole al sol en su grandeza. El espectáculo que me tocó vivir aquí en el Gran salar de Uyuni es algo que nunca podré olvidar. Quedó en este lugar una parte de la rusa y de mí y esto jamás cambiará. El sol se zambulló y la luna le negó a las estrellas lucirse. Nunca oscureció. El brillo era tal que el suelo parecía un foco, casi no dormí. El viento de la tarde se fue a no se donde y el silencio mas espectacular izo su entrada. Mis amigos, créanme cuan difícil es explicar lo que se siente en un lugar como este bajo estas condiciones. La temperatura solo bajó a cuatro grados. Llego un punto en que no tenía nada que hacer. No había noche, silencio total, cero vientos, nada de vida en el lugar más que los propios latidos de mis pensamientos. Digo de mis pensamientos porque mi corazón no latía, con tanta quietud y silencio en realidad retumbaba jajaja. De pronto me encontré dando vueltas por ahí, sobre las líneas que forman los rombos, caminando sin rumbo fijo y bajo el crujir de la sal. Caminar sobre estas quebraduras es divertido, casi un vicio jaja, cruje como papa frita o como galleta lo cual te despierta el hambre jajaja. En solo unos ratos me encontraba lejos y la rusa custodiando el campamento era solo un punto. Esa noche tome café a la vela, todo un logro. A la mañana recibí un amanecer grandioso, desarmé el campamento bajo un viento cada vez más fuerte y boludeé un poco para hacer unas fotos. Cuando estaba todo listo para partir quiero encender la rusa y esta tenía la batería muerta. Muerta es poco jeje, era un despojo. Por la grandísima gran suerte tenía la batería que me regaló el águila Jimie de Cochabamba. Gracias Jimi, si no fuera por ti estaría mi estatua en el salar jajaja. Arranqué finalmente y seguí al Oeste siguiendo a mi brújula. Con la ayuda de los binoculares pude divisar el grupo de islas que se encuentran por ahí. Llegué a la isla Inkahuasi, le di la vuelta y me subí para hacer unas fotos. Me gusta la foto en que la rusa parece estar sobre un cactus. De ahí me dirigí dirección sudeste hasta encontrar una salida adecuada que me lleve a Laguna Colorada. En el trayecto la rueda trasera hacia más ruido que una licuadora. Paré no se cuantas veces bajo el intenso calor para ajustar, el salar no quería dejarnos ir. Finalmente conseguimos llegar donde queríamos, la rusa y yo estábamos satisfechos. Fuimos afortunados, no por no perdernos o quedar en medio de la nada, sino por haber disfrutado de un lugar inigualable.
19/10/07
RUMBO A UYUNI
Sali de Cochabamba custodiado por Carlitos, Jimy y un amigo de EFE. Sali con la fuerza brindada por mis nuevos amigos, las Aguilas Legendarias, y encare las alturas para llegar a Oruro. Por fin el cartel que indica los 4496m.s.n.m, pues de venida no le había visto. Neil me habia pasado un tema de Iron Maiden, corre hacia las colinas, el mejor tema segun mi gusto. Iba escuchandolo incansablemete hasta alcanzar la cima y más allá. Ahora, estoy Oruro con motoqueros que estan formando su club formalmente, mañana hare como antesala a Potosí, camino a Uyuni y su salar. En los proximos días estare en el medio de la nada. Todos concuerdan en que es una estupidez, a más de peligroso, acampar en el medio del salar. Escuche cientos de historias sobre todo tipo de muertes horribles en este mar de sal. Hasta los militares me advirieron, pero como es costumbre, hare lo que mi corazón siente. Las posibilidades de congelarse y convertirse en estatua de sal son grandes, pero tengan en cuenta que en estas cosas el peso es fundamental, me ahorrare llevar este condimento. Despues de esta entrada no se cuando volvere a actualizar el blog, obvias razones. Si es posible será desde Uyuni, sino, desde Jujuy Argentina, despues de pasar el salar y llegar hasta laguna colorada e ingresar a chile para ir directo a la Argentina. Hasta ahora el viaje va espectacularmente espectacular jeje, el cansancio acumulado aflora cuando me bajo de la moto, cuando estoy un par de días parado. Cuando me subo parece que nos ponen dos motores a reacción y salimos disparados jaja. Uyuni, allá voy.
AGUILAS LEGENDARIAS COCHABAMBA
Rodando desde Coroico llegue hasta unos 120km de Cochabamba donde me esperaban las Águilas Legendarias. Poseedores de las infalibles Jawas, primas hermanas de mi rusa. Motores dos tiempos, 350cc y mucho humo. Me recibió Cesar, el presidente del Club, y me llevo a almorzar donde se encontraba Pachi, Vicepresidente, después fuimos a la cede de las Águilas donde nos encontramos con Carlos y nos tomamos una jarra de café, un litro y medio aprox. jeje. Charlamos largo hasta que llegaron las demás águilas a darme la bienvenida. Me recibieron como a un hermano y solemnemente me nombraron miembro honorifico de las Águilas Legendarias de Cochabamba. Recibí una camiseta y un banderín del club. Fue una reunión muy buena donde me brindaron su amistad y apoyo, me hicieron sentir parte del club. Tras la entrega de presentes decidieron hacer caravana de bienvenida, a lo cual nos dirigimos por las hermosas calles de Cochabamba echando humo por todas partes jeje. Luego de dar varias vueltas nos paramos en la plaza principal y tomamos unos cafés de un señor que parecía que vendía gasolina por sus bidones jaja. Después de un rato (y yo veía que Cesar hablaba por tel.) me dicen si ya estoy listo para ir al hostal, a lo que yo respondo (que hostal?!,) no quisieron decirme nada. Nos fuimos en caravana a colocar unos afiche para promocionar un evento y de ahí nos fuimos al “hostal”. El hotel cinco estrellas “La Colonia” a todo lujo y comodidad. Ellos de divertían viendo mi reacción jajaja, imaginen después de venir acampando y tragando polvo por todos lados jajaja. Descargamos el grasiento y polvoriento equipaje al brillante y cómodo hotel y nos fuimos por ahí. Luego nos fuimos a una disco pero yo y Neil, tesorero del club nos retiramos por cansancio. Cuando salimos mi batería empieza a fallar e intentamos arreglarla. Resultado, se nos rompió el borne así que hicimos magia para que el cable quede medio tocando la cuestión y así funcione. Llegue a La Colonia a eso de las tres de la mañana y me bañe hasta las cuatro y media jajaja. Pensé que se iban a tapar las cañerías J. Así como me pasó en Lima con mis amigos de LimaMotoClub, no recuerdo el órden de los acontecimientos jeje. El asunto es que al siguiente día me conseguí un mapita de Cochabamba y me salí a sus calles. Fui a la cede para verme con Cesar quien me invitó a almorzar, luego, nos fuimos a otro lugar y me presentó a Walter con quien pasamos una buena tarde conversando de muchas cosas. Ahora estoy rescribiendo la historia, jajaja, pues hace solo unos momentos se colgó esta maquina y se borro todo lo que estuve escribiendo durante un poco mas de una hora grrr. Bueno, el asunto es que me fui después pa el hotelazo a descansar y hacer uso, o mas bien abuso, del Internet gratuito ofrecido por el lugar. La micro sala de Internet, dos maquinas, estaban vacías, tome una y la otra la tomo uno de los integrantes de Molotov quien ingreso después. Con el estuvimos charlando un rato cada uno desde su maquina y contándonos nuestras aventuras, ellos con sus giras y yo con mis caminos. Quedamos en reunirnos después de un par de horas para tomarnos unas fotos junto a la rusa. Los chicos bajaron temprano así que estuvimos charlando un rato, sacamos las fotos y salimos del hotel cada uno pa su destino, ellos al estadio repleto de gente y yo a reunirme con las águilas. Como nadie llegaba me monte en la rusa y me fui al estadio para hacer uso de una credencial que me dieron los de Molotov. Llegue al sitio y una fila de militares me cortaron el paso, les mostré la credencial y pase con la rusa hasta adentro mismo del estadio al lado de las gradas. Escuche un par de temas, saque un par de fotos y salí, cheeevere jaja. Después nos vimos con las águilas y pasamos buen momento, de camaradería. Por la noche, ya de vuelta en el hotel, una fiesta de aniversario dejo regada infinidad de gente por ah{i, me acosté a las 5.3 de la mañana. Al siguiente día salí del hotel y me fui para la casa de Carlos donde me quede hasta el ultimo día. Al mediodía nos fuimos a apoyar el evento que antes se promocionaba. En el C.I.T.E. centro de instrucción de tropas especiales del ejercito boliviano, el comandante tuvo la gentileza de obsequiarme la gorra naranja que usan después de cincuenta saltos en paracaídas, también un par de parches del salto libre. Recibí departe de Carlos y su mama, Sil, un estuche de cuero Harley original para la cintura. Me hicieron probar el chicharrón y una bebida con chicha, ya no recuerdo el nombre. Por la noche me llevaron a tomar café, cerveza y charlar. Por cierto, de una voy a agradecer los presentes que me han realizado pues sino después me olvido y quedo mal jeje. Gracias a Carlos y Sil por el estuche Harley, la yerba mate y el café pa el viaje, la estadía, la red sujeta todo, lavada de ropa y el parche. A Carlos Ramos de MOTOCAR por la cubierta Dunlop nueva, revisada de la moto y arreglo de batería. A Ricardo Hurtado de MOXOS por el cuchillo de combate tipo Rambo jeje y la linterna con dinamo, camiseta y aceite dos tiempos. A Diego Villarroel de EFE por el cambio de aceite de caja, liquido de frenos y grasa pa el viaje, arreglo del hueco del radiador y goma en pedal, liquido refrigerante y empanadas salteñas. A Ramiro por el parche original de Ranger, una cadena, un porta encendedor, un encendedor con forma de hacha y las postales. A Orlando Siacara de SEVIOIL por un aceite dos tiempos. A Hotel LA COLONIA por dos noches de lujo. A BOLIVISION. A ATB. A canal ONCE. Gracias por los cigarrillos y los parches. A Jimy por una batería para la rusa. A Cesar por los bidones amarillos para cruzar el salar hasta chile. A todo el club por el cd con los videos y temas. A por la camiseta blanca. Y por dios santo espero no olvidarme de nadie jeje soy medio despistado. A Molotov por la credencial. A Oscar y a Neil por estar siempre pendientes. El miércoles hicimos caravana pero antes de esto nos reunimos en un bar, y las águilas me nombraron formalmente y por escrito, Embajador para Latinoamerica del club y su filosofía, gracias muchachos lo llevare con mucho honor. Hicimos tantas cosas, hablamos tantas cosas, fuimos a tantos lados. Cochabamba esta llena de árboles como me gusta, el clima es perfecto para andar en moto, hay muchos lugares donde tomar cerveza o café, el Club Jawa Cochabamba "Águilas Legendarias" sobrevuela rodando su nido, territorio sueño de cualquier motero. Si quieres llegar a el, solo sigue la ruta....
10/10/07
LA RUTA DE LA MUERTE
Para llegar al camino de los Yungas, el famoso camino, debes subir hasta la zona llamada “la cumbre”. Lamentablemente no existe en este lugar ningún cartel que indique su altura, solo aproximaciones y opiniones diversas, pero haciendo un promedio casi todos coinciden en que no baja de los 4800 m.s.n.m. Costo llegar hasta ahí y con mucho frió, para después comenzar una bajada hasta los mil y pico de metros en solo unos cien Km. La entrada a la “ruta de la muerte” es intimidante y espectacular. Un precipicio brutal que te acosa en todo el camino como queriéndote tragar hasta sus mismas entrañas. Ingrese a sus fauces jajaja, en plena neblina, hasta que en un momento se abrió parcialmente dejando al descubierto su increible belleza. El suelo esta lleno de piedra suelta y en mal estado en toda su extensión, plagado de cruces de todos los tamaños. El conducir por la izquierda en este camino como es indicado, implica hacerlo de principio a fin al borde mismo del abismo. Sorprendente y espectacular, no tengo más palabras para describir lo vivido en esta ruta, la cual guardare para siempre en la bitácora de mis alforjas, como una de las partes de mi recorrido más hermosas e inolvidables. Llegué a Coroico temprano donde su clima perfecto me recibió cansado y sediento. Debía buscar una bandera boliviana para colocar en la moto, así que me dirigí a una oficina de turismo, ubicada al lado de una comisaria de policía. La personas del lugar me recomendaron donde conseguirla y la policía al ver la moto se acerco a charlar. Ellos me recomendaron donde y me desearon la mejor de las suertes. Fui, conseguí la bandera y la coloqué. Mientras buscaba la bandera me había olvidado de apagar el contacto y se me acabo la batería. Al rato llega un motoquero (en realidad un señor en moto) y se estaciona en frente, se baja y se mete en una entrada oscura. Yo charlaba con unos transeúntes cuando este señor comenzó a vociferar desde las penumbras. Preguntaba al aire de que nacionalidad era yo y se dirigía a quienes me acompañaban. Cuando la gente le gritaba que yo era argentino y que vivía en ecuador, el señor interrumpió en tono fuerte y agresivo con un:_ porque lleva bandera boliviana, eso es una falta de respeto y que esto y que el otro. Creo que este señor estaba en estado etílico pues seguía agazapado en las sombras lanzando sus ideales desde lejos. Finalmente desapareció, la gente se dispersó y yo ingresé en un internet para actualizar el blog. Cuando me encontraba en la tarea de publicar las fotos, ingresa un policía en el internet, no cualquier policía, sino aquel con quien habíamos tenido una agradable conversación por la tarde entre medio de sonrisas y anécdotas. Esta vez su semblante reflejaba el autoritarismo. Ingresó e inmediatamente me obligó a salir a la calle. Me obligo a sacar la bandera y sin decir más se retiro por las calles oscuras. Había en el ambiente una sensación extraña. La gente del pueblito se había enterado y muchos miraban la escena. Vuelvo entrar y continúo bajando las fotos hasta que de nuevo ingresa el policía advirtiéndome en tono de amenaza, que bla bla bla bla y bla bla. En fin, se retiró rápido y yo continué solo con las fotos pues el relato no debía ser contado en tales circunstancias negativas. Pregunté a algunas personas si conocían al señor de las penumbras, ellos me respondieron que se trataba del sub prefecto de Coroico, algo así como el vice gobernador, sin comentarios. Logré encender la moto después de muchos y agotadores intentos. Ya era de noche y debía buscar donde acampar. Pare en una tiendita a conseguir unos tabacos pues la experiencia anterior me había quitado el hambre acumulado por dos días sin morder. La señora me indica con amabilidad que el vecino de al lado me podría guardar la moto por seguridad. El vecino se negó rotundamente y de mala gana, al rato fui testigo de cómo guardaba una moto en el inmenso garaje. La lluvia se hizo presente y sin dudarlo partí en la oscuridad. Conseguí donde acampar y descanse más o menos pensando en todo lo anterior. A eso de las cinco de la mañana me despiertan los ladridos de muchos perros. Eran casi veinte, y rodeaban a un perro muy mordido y agotado que se encontraba de paso por el lugar. Me di cuenta de la analogía. Fue una imagen horrible donde este pobre perro no podía moverse un milímetro. No se desde donde vendrían mordiéndole pues hasta los atacantes se veían agotados. Espere a que se vayan y me levanté. Desarmé la carpa y embebido en cansancio y misterio del lugar, partí nuevamente..
07/10/07
CHAU PERÚ
Conduje hasta las afueras de Puno para poder acampar tranquilo. El lago Titikaka estaba ahí y no iba a perder la oportunidad de armar carpa en sus orillas. Hice unos Km. y vi a un costado de la ruta un escenario y fiesta al aire libre, mas allá, a solo trescientos metros en el mismo costado, había un pequeño cementerio y muchísimas personas sentadas, que en luto, mantenían silencio. Seguí unos metros más y divise un lugar perfecto. Antes de armar campamento me dirigí a la fiesta para chusmear de que se trataba, pues había muchas camionetas de transporte y gente que me saludo al yo pasar por ahí. Un señor se me acerco con respeto y me obsequió una botella de cerveza, indicándome que yo solo debía beberla si era realmente mi deseo. A lo lejos los demás alzaron sus botellas gritando “salud”. Bebí un par de tragos y después me acerque para compartir, pues en Perú se bebe de una forma particular. El que tenga la botella de cerveza en la mano se sirve en su vaso y la pasa al de su derecha. Este conserva la botella hasta que su compañero le pasa el vaso, no sin antes haberlo sacudido para botar el resto de espuma y así sucesivamente. Recuerdo que cuando me dirigía al Cañón del Pato paré en un lugar y varias personas me invitaron a acercarme. Un señor se sirve en su vaso pasándome la botella y diciéndome “salud”, a lo cual yo me la lleve inmediatamente al pico contestándole también “salud”. Todos se que quedaron callados y mirándome, dejándome sin entender lo que pasaba. Pues sí, si en Ecuador tú me pasas la botella y me dices “salud”, pues ya sabes, jajaja. Esa tarde en la fiesta de Puno me quedé hasta tarde, las botellas pasaban de un lado a otro. Estábamos en circulo haciendo el “ritual” de la cerveza, pero siempre alguien ingresaba al circulo una más y de pronto uno se encontraba con tres vasos y cuatro botellas en la mano jajaja. Bailamos, reímos, disfrutamos. El titikaka se divertía viendo nuestras payasadas hasta que le perdí de vista en la oscuridad de la noche. Ya tarde me monte en la rusa y me fui a hacer malabares para armar la carpa jajaja. Mis nuevos amigos no querían que me vaya, según ellos en mi estado, pero yo estaba realmente bien, y ellos se destartalaban. Mañana siguiente desarmaba todo cuando se acercan unos vecinos y después de unas palabras me invitan a ir lago adentro en su bote para alimentar su cría de truchas. Ya me iba pero no quise perder la oportunidad de subir al bote, y dejarme embeber por el suave ritmo de los remos. Fueron momentos de calma y reflexión, donde estas lindas personas me contaron la historia de su vida, de cómo un día les robaron su única red de pesca, de cómo un día iniciaron una nueva vida. Partí presuroso hacia la frontera disfrutando de las largas rectas del altiplano y el azul profundo del lago. Nunca olvidaré como me trató Perú, la rusa tampoco. Crucé a Bolivia sin inconvenientes y con la fuerte emoción de una nueva meta cumplida. Condije hasta Tiawanako donde encontré un pueblo que parecía abandonado, las ruinas estaban cercadas y cerradas. Se hacia la noche y me metí en una calle de tierra para rodear las ruinas y verlas desde lejos. Eso me costo perderme en el horizonte hasta encontrar la ruta de nuevo. Acampé nuevamente, esta vez a unos pocos Km. de La Paz y sí, friiiooo jajaja. Desperté antes del alba con mucha energía y dispuesto a encarar la ruta de la muerte, pero antes, debía conseguir gasolina y cambiar para algunos bolivianos, pues nada de eso había hecho desde el Perú. Llegué a La Paz y para variar me perdí en sus calles y avenidas. Di tantas vueltas que al final y sin darme cuenta estaba re mareado y me terminé cruzando semáforos en rojo y dando vueltas en lugares prohibidos. La policía de transito en varias ocasiones me ordenó la parada y yo respondía con saludo, ellos se que daban mirando atónitos a este motero cargado y empolvado hasta decir basta y solo continuaban con su faena diaria, algunos hasta con saludo. Finalmente encontré la salida y a seguir subiendo hasta las alturas heladas me propuse.
Cuzco
Los andes son impresionantes, nada igual. Por momentos parece que te traga y por momentos se deja tragar. Una belleza que se cierra y se abre a cada curva, a cada aliento y acelerón. Conduje hasta el cansancio conquistando las alturas, y déjenme decirles que una vez arriba, vale toda la pena y esfuerzo de esta gran aventura. Rumbo a Cuzco iba con un clima precioso, pasando por valles angostos y profundos. Llegando al corazón de los andes decido acampar antes de entrar, para hacerlo el siguiente día. Sin darme cuenta ya estaba en Cuzco y bajo un aguacero con piedra que me daba la bienvenida. Llegue mojado y oscureciendo. Debía conseguir donde acampar y no veía nada. Concluí que si seguía dando vueltas me gastaría en gasolina lo que podría gastar en un hostalito. Aprovechando unas colaboraciones que recibí en la ruta por mis stickers, decreté jaja y me metí en uno donde pude poner a la rusa a resguardo del clima y miradas indiscretas jeje. Mañana siguiente Salí a recorrer los rincones, pasajes y misterios del Cuzco. Muy lindo lugar.( Macchu Picchu quedo para otra ocasión, mi bolsillo no quiere dar explicación.) jeje. Se me hacia nuevamente la noche, esta vez caminando, y me fui al hostal para pegarme un merecido baño y salir nuevamente a las rutas a encontrar un lugar para acampar. Cargue agua caliente en el termo y salí rumbo a Puno. No van a creer pero a solo un par de Km. de Cuzco se larga un aguacero infernal como despedida de carnaval. Jaja. Paré en cualquier lugar y pedí permiso a un señor para armar carpa en sus alrededores. Estuve largo rato bajo el viento rabioso y la lluvia para poder armar la carpa. Cuando lo logré me tomé todo el termo a café y ron y me dispuse a dormir. Por cierto, la bandera en la moto causa sensación. El patriotismo se desborda en las personas en infinidad de bocinazos, gritos y brazos en alto de todos los lugares por donde paso. Cargo bandera en cada país como símbolo de respeto, tributo y agradecimiento. Siempre que paro me preguntan si soy peruano, yo les respondo que soy Argentino que vive en Ecuador y que viaja por Perú con moto Rusa rumbo a Bolivia. Siempre me piden que se los repita…en fin, jajaja. Llegando a Puno nuevamente se hizo tarde y buscando en el altiplano agua caliente para el termo (no hay un solo palito para hacer fuego) doy con una tienda donde estaban varias motos y personas. Me acerque y estaban todos bebiendo cerveza pues habían festejado un evento de deportes y creo que algo se sus siembras. Digo creo porque no recuerdo, me dieron tanta cerveza que ustedes comprenderán a este humilde motoquero. Acampe cerca de ahí y a oscuras para evitar que ubiquen mi campamento, unas treinta personas totalmente borrachas, jajaja. Hoy me levante y llegue a Puno en treinta minutos. Olvidé que es domingo, quería cruzar frontera hoy mismo pero debo quedarme hasta mañana para hacer algunas gestiones. Águilas Legendarias de Cochabamba me espera. Mañana espero cruzar sin problemas a Bolivia y cruzar la Paz hasta el comienzo de la Ruta de la Muerte donde acamparé. Según estadísticas mueren de 200 a 300 personas al año. Su ancho es de 3.5m, su extensión de unos 60km, con precipicios en todo su recorrido y zona de neblina casi constante, todo tierra y lodo si la neblina es espesa. Pasado mañana intentaremos conquistarla
CAMINO A LOS CIELOS
Decidido a llegar a Nazca me encamine con la idea de actualizar el blog a como de lugar, pues sino después se acumula y valla cuestión. El tema de actualizar el blog es interesante, pues siempre debo encontrar un Internet que tenga la computadora hacia la calle, y que me permita ver la moto para no quedar a pata. Debido a que no me meto en hostales, salvo contadas ocasiones, debo cargar con todo y equipaje a donde valla. También debe poder estacionarse sin problemas de multas etc, etc. Apenas entro en Nazca me doy unas vueltas y paro en un pequeñísimo lugar. Al instante frena a mi lado una motocicleta con dos personas, quienes pasadas las preguntas de rigor me invitan al taller de motos donde siempre se reúnen. Me inspiraron confianza y les seguí. Casi de inmediato llegamos a la base y ahí se encontraban varias motos y pilotos bebiendo cerveza a la sombra. Tome algunas y decidí partir al Internet para ganar tiempo, aunque el me gano a mi jaja. Se me hizo la noche y debí salir a buscar donde acampar. Di vueltas y vueltas para ir a las afueras del pueblo y encontrar lugar. Ahora, el “lugar” jaja. Estaba oscuro y no veía nada en los costados hasta que divise una cancha detrás de una construcción que tenia un escudo de policía. Me acerque presuroso y me recibieron sin problemas. Cuando ingreso me encuentro con varias camionetas y uniformados, pero todos POLICIA DE TRANSITO. (Olvidé contarles, que antes de llegar al encuentro con los chicos de Lima me pararon los de transito. No era la primera vez, pero si la primera en que me pedían un seguro contra terceros brrr (en Ecuador no hay seguro para motos, excepto Harley, mucho menos internacional. Ahora, de pronto me encontraba en la posibilidad que en la conversa me preguntaran por los papeles. Apenas ingresé me invitaron a cenar, a lo cual me negué muy cortésmente, aduciendo mi cansancio rutero, así que arme la carpa y me metí a descansar. A la mañana siguiente y agazapado en las sombras del pre amanecer, desarme la carpa y me despedí de la guardia de turno a toda velocidad jajajajaja. Pues sí. Mejor es estar siempre listos jeje. Apenas salir de Nazca (520msnm) comienza una subida interminable hasta los 4350msnm. Despacito, despacito la rusa se negaba a subir de 60kmph. Tardamos pero lo logramos, y una vez arriba en unas rectas en plena puna, la rusa subió a los 110kmph sin problemas. En una de las incontables curvas, mi rabillo del ojo percibe una sombra hacia mi derecha. Desacelero un poco y la sorpresa inesperada me agasaja con una gran imagen, un Cóndor. Frene automáticamente para sacar la cámara y si perderlo de vista. Majestuoso y solemne, esquivo y fugaz. Se perdió detrás de las montañas para quedar grabado en mi memoria una vez más escapándole a mi cámara. Estar a más de cuatro mil metros en la soledad y cruzarme con un cóndor, henchía mi corazón y el de la rusa, quien aceleraba con valentía acompañándome en libertad. Así llegue hasta un lugar, perdido en la montaña, donde me encontré con una niña que me contó, que los gringos en moto se llevaban a los niños para sacarles los ojos, y en vos baja confesarme su miedo a los terroristas que están en la montaña, ella se llama Ruth. Los habitantes del lugar no me dejaron acampar en los alrededores, me dieron una construcción vacía, segura, limpia, a resguardo del frió andino y me brindaron su amistad.
01/10/07
PISCO
Salí de Lima con rumbo fijo a Pisco, donde hace poco más de un mes fue azotada por un terremoto. Mi idea era sacar a pasear en la moto a los niños sin hogar. Cuando llego me encuentro con un panorama desolador, todo esta destruido y mucho peor de lo que se mostró en TV. Miles de personas viviendo en las calles y veredas en carpas donadas y casas improvisadas. El polvo esta en el aire y muchos usan mascarillas. Una imagen muy triste y que llena de impotencia. Me indicaron un refugio y hacia allí me dirigí, encontrando en un parque, del tamaño de un campo de fútbol, a más de mil quinientas personas viviendo en carpas. El lugar esta custodiado por la Infantería de Marina y existen cuatro de estos albergues en la ciudad. Comente al coordinador general mi idea de llevarles un rato de diversión a los niños y este acepto inmediatamente con una gran sonrisa. Arme mi carpa junto otras e inmediatamente, pues ya se hacia la noche, y se acercaron varios chicos con miles de preguntas. Unos tocaban mi reloj, otros mi casco, la moto, otros las botas, otros los escudos. Hicimos correr la voz para el evento al siguiente día. Esa noche mire un poco de TV junto a muchas personas frente a un solo televisor comunal. Nunca olvidaré sus miradas. En ellas el reflejo del desastre todavía presente. Después me acerque a los Infantes de Marina y compartimos nuestras historias. Me dieron de comer en sus equipos y revisamos mapas. El día del paseo solo se acercaron unos cuatro o cinco niños con mucha timidez. Subí al primero, le puse mi casco y arranqué. Sus pequeñas manos se aferraban a mi chaqueta con fuerza mientras comenzaba una gran vuelta a todo el refugio. Yo podía ver a través del espejo retrovisor su carita feliz, una gran, gran sonrisa en todo el trayecto marcaba su cara hasta mucho después de haber bajado de la rusa. A cada vuelta que realizaba, la fila se iba haciendo más y más larga, hasta convertirse en un verdadero suceso en todo el campamento. Estuve un par de horas dando vueltas a niños, niñas, pequeños, pequeñitos y grandes. También comenzaron acercarse señoras con bebes en brazos y hasta tres mujeres embarazadas con niños en brazos, para que le de la vuelta. Se me paró el corazón. Por un lado era como que ellas se sentían niñas otra vez y por el otro, era súper peligroso pasear en moto a una señora embarazada y además con un niño en brazos!!. No pude negarme y les di la vuelta hasta el último de la fila. Había empezado a contarlos y definitivamente perdí la cuenta. Se hizo el medio día y a cada vuelta los Infantes de Marina me hacían la seña para que vaya a comer. Yo les gritaba “ya termino”!! Pero a cada vuelta la fila crecía y a cada vuelta los Infantes con la seña, fue muy divertido. Comí como a las cinco de la tarde jajaja!!!. En un sector del campamento estaba el cuartel de Bomberos quienes no tenían “cuartel”, dormían en carpas y se las arreglaban como podían para coordinar operaciones y salir en acción, conversamos largo rato sobre sus actividades. Caminando entre las muchas carpas había un hombre, quien junto a sus dos pequeños hijos trataba de atar unos cuatro palos para hacer una cocina. Los niños no alcanzaban a sostenerle un palo así que me acerqué a el para ayudar. Cuando me acercaba escucho que el señor le pide a uno de sus hijos que busque un alambre para poder atar los palos. No tenia clavos ni alambre, todo esto es lamentable. Fui a mi alforja y busque el alambre que tenia y así pudimos atar lo que faltaba. Sus hijos estaban con la tristeza grabada en su rostro, y su padre trataba de animarlos haciéndolos participar en la construcción de la cocina. No había caso, ellos estaban totalmente desanimados y tristes. Podía sentirse la impotencia del hombre en cada palabra de aliento. Por la noche alguien se acerca a la puerta de mi carpa y me llama. Era un Infante de Marina quien me traía en su equipo algo para comer. Quedamos hasta tarde conversando de mil cosas. Fuerza desde aquí muchachos, hacen una gran labor ahí.
Al siguiente día monté la bandera peruana y bajo las bendiciones de mis nuevos amigos militares partí hacia el horizonte.
30/09/07
LIMA MOTO CLUB
21/09/07
De nuevo en camino
20/09/07
VOLANDO EN EL CAÑON DEL PATO
19/09/07
PERU
Mis amigos, finalmente logro conectarme, esperen noticias mañana... puse más fotos.Finalmente pude conectarme!!! Pues bien amigos les sigo contando. Todo va de maravillas y dentro de lo previsto, bueno, no todo jeje. Saliendo de Loja enfilé rumbo a la frontera con prácticamente cero tráfico pero mil huecos. Cientos de curvas cerradas, para arriba y para abajo pa un lado y pa el otro encontrándome siempre a los huecos en plena curva. En el camino me quedaba poca gasolina “súper” en el tanque y los bidones vacíos. Me pare a llenar pero el de la gasolinera no quiso venderme en los bidones y tampoco quiso venderme aceite dos tiempos que tenía exhibidos en un estante, raro, seguí viaje y más adelante pare en una puma. Me vendieron en los bidones, en el tanque, el aceite, me regalaron cerveza, galletas, malta, comida, sonrisas y campamento en plena gasolinera. También quisieron darme dinero el cual no acepte. Tome cerveza con un militar y me contó su historia, todo esto en Cariamanga. Llegue a la frontera sin inconvenientes e hice cambio de dinero en el pueblo antes de cruzar. Los señores de los maletines siempre prestos a cambiarJ. El cruce de frontera fue ejemplar. Todos súper amables, hasta me prestaron la oficina del jefe para llenar los papeles de aduana, y eso que iba con la banderita ecuatoriana puesta en la moto. Se despidieron todos dándome la mano y deseándome buen viaje. Así encare vía Sullana y Piura y conduje hasta el desierto de Sechura donde acampe, no sin antes enterrarme con la rusa. La rusa durmió enterrada hasta el alba siguiente, logre sacarla con poco esfuerzo. De ahí nos fuimos hasta otro desierto y después a otro más. Full arena. Vientos terribles procedentes del Pacifico hacían que la conducción sea de forma inclinada. Por más empeño que pusiera en enderezar la moto, ella iba de lado hasta que se cruzaban los vientos del pacifico con ráfagas andinas. Ahí parecía que un boxeador no ponía un golpe de lado, un fuerte sacudón y se ponía del otro lado. Nunca me había pasado esto, es muy divertido y también peligroso. En un momento, en la ruta me atrapaba la noche y no había donde acampar, bueno en realidad si había donde, el problema era pasar de la ruta al desierto. Encontré una entrada y me mandé unos kilómetros adentro para acampar seguro. Al primer Km. muerdo el polvo y salgo volando. Caí en la arena sin golpes. Levanto a la rusa y continuamos, cuando no habíamos hecho otro Km. vuelvo a morder el polvo y se me salen las monedas (soles) y caen enterrándose en la arena brrrrr. Armo carpa con los últimos rayos del sol. Clavo las estacas con dificultad por el viento. Me doy vuelta para agarrar el equipaje y meterlo en la carpa cuando una súper ráfaga nada “Pacifica” arranca las estacas y la carpa sale volando a toda velocidad como ovni que va abduciendo. Corrí como treinta metros como loco detrás de la carpa-ovni, cada vez que iba a agarrarla se iba más lejos. Por un momento pensé que jamás la recuperaría. Cuando la alcancé, imagínense mi felicidad jajaja. Hasta ahora he pasado por lluvia, niebla, solazos, asfalto, ripio, arena, tierra y atravesé un pequeño torbellino de polvo. En ruta se me cruzaron vacas, burros, cabras y cabrones jajaja, también gallinas y perros. Algo que me parece espectacular en las rutas es cuando los aguiluchos se mantienen estacionarios sobre la ruta a unos diez metros de altura haciendo gala de su increíble capacidad de planeo estático, o algo así, parecen congelados en el aire. Cuando paso por debajo, ellos se dejan arrastrar por un ala y acompañan unos metros mi trayecto, es algo glorioso. Otra buena es ir un par de hors conduciendo viento en contra con el bramido ensordecedor en mis oídos, debido por un lado a mi casquito y por otro a la velocidad, y parar de repente en cualquier lugar y ser absorbido por los suaves sonidos de la naturaleza. Esto es como ser un meteorito y caer de pronto en medio de un desierto silencioso e indiferente jajaja, me encanta.
12/09/07
A punto de frontera
Y vamos pa delante
02/09/07
Saliendo
28/08/07
CALENTANDO MOTORES
13/08/07
El polvo de los caminos y mis escritos
El polvo de los caminos cubrirá nuevamente mis pies... y mis ruedas.
01/08/07
Ya casi
Hola a todos!!!
Bueno, ya quedan pocos días para partir y estoy en los últimos preparativos, uff!, entre estos quitarme la muela de juicio que me tiene loco, prefiero hacerlo antes de partir para que no moleste en el viaje. grrr!.
Quiero agradecer a todos los que me escribieron y me invitaron a visitarles, haré lo posible por conocerles, claro que si visitara a todos me tocaría dar la vuelta al mundo jejeje . También a los que votaron por el logo. (Acorte el tiempo de votación para dejar ya lista esta cuestión...)
Quiero pedir que si ven en el camino a los chicos Franglais-riders por favor les apoyen en lo que puedan, ellos están bajando hasta el fin del mundo, son geniales. (enlace a la derecha)
Me despido hasta dentro de unas semanas cuando coloque un par de fotos de la salida y les cuente que tal. :) :) :)
Un abrazo a todos.
(Foto de María Sanchez)




